¡Cómo Funciona la Oración!

He oído a gente decir: «la oración no funciona para mí».  Cuando alguien expresa esta frustración creo que es porque esa persona puede no entender la oración ni cómo se supone que 'funciona'.

La semana pasada tuvimos una video llamada con el Elder Juan Pablo Villar, miembro de nuestra Presidencia de Área. Durante la cual, el nos enseño al Presidente Chipman y a mi sobre la oración del Diccionario Bíblico donde leímos el siguiente extracto:

Tan pronto como aprendemos la verdadera relación en la que estamos con Dios (es decir, Dios es nuestro Padre, y nosotros somos sus hijos), entonces de inmediato la oración se convierte en algo natural e instintivo de nuestra parte (Mateo 7:7-11). Muchas de las llamadas dificultades acerca de la oración surgen del olvido de esta relación. La oración es el acto por el cual la voluntad del Padre y la voluntad del hijo se ponen en correspondencia. El objetivo de la oración no es cambiar la voluntad de Dios, sino asegurar para nosotros y para los demás bendiciones que Dios ya está dispuesto a conceder, pero que están condicionadas a que las pidamos. Las bendiciones requieren algún trabajo o esfuerzo por nuestra parte antes de que podamos obtenerlas. La oración es una forma de trabajo y es un medio designado para obtener la más alta de todas las bendiciones.

Este breve y claro párrafo resume por qué necesitamos orar y por qué es vital buscar la voluntad de Dios.  A pesar de ello, se nos pide que hagamos todo lo posible para que sucedan cosas buenas, pero al final debemos dejar en manos de Dios la gestión de las bendiciones y su aspecto. Confiar en Dios es esencial en todo este proceso.  En Proverbios 3:5-6 dice «Fíate del Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tu senda».

Estas enseñanzas me reconfortan cuando miro en oración al futuro después de la misión y me pregunto qué nos espera. Sé que nuestro amoroso Padre celestial tiene un plan para cada uno de sus hijos y soy lo bastante mayor para haber visto cómo las cosas acaban saliendo bien cuando confiamos en Dios y buscamos en oración su voluntad y sus bendiciones.  Estamos en buenas manos.

ILO

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